miércoles, 1 de octubre de 2014

Soy culpable: usé pastillas para bajar de peso


Sí lo acepto: yo usé pastillas para bajar de peso, tres o cuatro veces en 3 años, y siempre obtuve los resultados deseados, baje de peso, pero a los dos meses rebotaba.


Pensaba, “lo intentaré de nuevo sólo que esta vez al terminar el tratamiento prometo comer saludable”.


La verdad es que no sabía que era comer saludable, mi dieta incluida galletas marías, pan al por mayor, productos procesados, comida rápida, productos light, bajos en grasa o sin azúcar pero con edulcorantes artificiales como la sucralosa (splenda), bebidas endulzadas, demasiada fruta y casi nada de verduras.



Confieso que algunas veces conseguí mis pastillas con una nutrióloga y otras veces me automedique.

Yo sólo quería bajar de peso, no soportaba tener 20 kilos de peso extra después de mi embarazo, y a toda costa necesitaba bajarlos.

Los efectos secundarios que sentía al tomar las pastillas diariamente eran: insomnio, diarrea, calores en invierno, nerviosismo y taquicardia que era lo que más me preocupaba porque sentía que se me iba a salir el corazón.



Sin embargo no era tan grande mi preocupación porque seguí tomándolas varias veces, era más grande mi vanidad.



Desde mi embarazo deje el ejercicio y llevaba una vida muy sedentaria, la verdad no tenía ganas de regresar a hacerlo, sentía que las mamás ya no deben dedicarse en cuerpo y alma a su familia y al trabajo, típica madre abnegada.



Este sube y baja constante me tenían deprimida, insatisfecha con mi imagén, escuchaba de carreras y eventos deportivos que varios amigos hacían y me daban ganas pero la flojera podía más que mi fuerza de voluntad.



Mi hija comenzó a ir a clases de ingles, así que ahora tenía yo una hora libre para hacer lo que quisiera, era mi oportunidad, quería cambiar y sabía que si seguía por el mismo camino sólo perdería peso y dinero, pero el peso volvería a ganarlo, decidí que en vez de usar ese tiempo viendo tele, me pondría las pilas y saldría a caminar con mis tenis viejos que llevaban años sin ver la luz del sol.



Opte por la segunda opción y de ahí no pare, entre la bici, caminata, cuerda, llenaba mi hora libre, terminaba jadeando, por la pobre condición de mi cuerpo, pero terminaba contenta de haberlo logrado un día más.



El peso extra comenzó a disminuir, mis dolores de espalda y ciática comenzaron a desaparecer, mis problemas digestivos se regularon, empecé a dormir bien, y me volví una mamá y esposa más feliz y menos estresada.



Después el tiempo me llevo a las carreras y al triatlón, bajar mi tiempo era mi meta, y eso sólo lo lograría con un buen entrenamiento y una buena dieta, ahí llegó el cambio de alimentación, exilié todo lo procesado, mi acne se fue, las verduras llegaron, y baje los últimos kilos más difíciles para llegar a mi peso ideal.


Conozco gente que logro bajar de peso con la ayuda de las pastillas y no rebotaron o siguen delgados porque también cambiaron su alimentación y agregaron el



Sin embargo las pastillas para bajar de peso no son mágicas, peligrosas sí, al final si no cambias tu mentalidad, por más pastillas, chochos o bebidas que tomes, el peso no va a disminuir si tú no comes bien y haces ejercicio.



¿Que tal la foto de mis cambios?, la del 2008 se tomó después del parto, en el 2009 después de la primera sesión de pastillas mágicas, en el 2011 volví a ganar peso, y en 2012 comencé el cambio verdadero haciendo ejercicio y comiendo bien, para el 2013 después de tanta carrera termine bien rete guapa y sigo estando guapa jajaja.


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